13 de septiembre de 2009

La ciencia y sus debates éticos



El periódico El País ha publicado hoy, en su sección de Sociedad, El País Semanal, una entrevista a Carlos Belmonte, actual Presidente de la Organización Internacional para la investigación del cerebro. A través de la misma, el catedrático de Fisología -entre otras muchas cosas- ha planteado temas relacionados con la manipulación del cerebro. Por ejemplo, anular el dolor de cabeza, cambiar la agresividad de un individuo, borrar los recuerdos traumáticos de nuestra vida, dejar de sentir o sentir empatía o apatía por alguien o algo, convertir a una persona pesimista en alguien optimista y positiva, inculcar o eliminar el sentido de la responsabilidad de alguien... Muy interesante.

Extraigo por aquí algunas citas de la entrevista:
- El 95% del dolor es controlable

- Estamos buscando la relación entre dolor y frío. Estamos analizando cómo el frío genera dolor y cómo el frío a nivel visceral puede producir sensaciones muy desagradables.

- Hay diez tipos distintos de memoria con mecanismos neurológicos completamente distintos.

- A mí me impresiona, por ejemplo, la velocidad con la que progresa el conocimiento del cerebro. Es apabullante. Y la sociedad no es consciente de la influencia y el debate ético que va a suponer todo lo que podremos hacer con el cerebro.

- La empatía entre los hombres y las mujeres es distinta. Las mujeres son más empáticas que los hombres. Las mujeres detectan mejor el estado emocional de quien tienen enfrente. Hay un experimento muy divertido que lo demuestra. Enseñan a un grupo de personas imágenes muy desagradables de maltrato, por ejemplo, lo que activa la amígdala cerebral (se ve gracias a las técnicas de imagen), una zona que nos despierta el sistema de alarma de sensación de peligro y emergencia. Esas personas se identifican con la víctima. Pero luego ves a la víctima, a su vez, maltratando a un niño. Y le vuelves a enseñar la imagen primera. Pues bien, a las mujeres se les sigue iluminando la amígdala. Siguen sintiendo empatía hacia la primera víctima a pesar de saber que es un cabrón. En los hombres, nada. Como si le estuvieran pegando a un saco. Es una simplificación, pero básicamente ésa es la observación.

- Conviene controlar la agresividad, pero esa misma agresividad en un determinado individuo puede ser muy útil en el trabajo. Los límites entre lo bueno y lo malo de la personalidad de la gente son muy difusos.

- Las decisiones supuestamente libres se toman en un 80% basándose en información subconsciente [...] Las decisiones son intelectuales, emotivas y racionales. Y todo eso ocurre antes de que usted haya sido consciente de ello.

- Podremos leer el cerebro como una ventana abierta, saber qué piensa una persona. Podremos manipularlo, modificarlo, estimularlo, hacer ver cosas que en realidad el individuo no ve, hacer sentir cosas que no se sienten.
Ahora me pregunto yo.... Si se puede manipular el cerebro de esta manera, ¿dónde estará el límite entre lo acertado y lo desacertado? ¿Lo bueno y lo malo? ¿Lo ético y lo no ético? ¿Quién marcará ese límite? ¿Cómo se medirá?