22 de noviembre de 2006

Práctica Comunicación Escrita


¿Cómo haces para grabar una película en video?

Sentada en el sofá todo parece más sencillo. Te dedicas a hacer zapping por la televisión. No hay nada que te guste. No hay nada que merezca ser grabado. Has divisado todas las cadenas, y no has encontrado nada. Retrocedes, y donde antes había anuncios, aparece una película que te gustaría grabar. Te dedicas a buscar por toda la casa una cinta usada o sin usar. En todo el follón que tienes, no la encuentras. Buscas, buscas y buscas. Por fin la has hallado. En la carcasa de la película, hay un título “Bautizo primo Pedro” ¿A quién le importa el bautizo del primo Pedro si ya tiene veintitrés años? Coges el video, le das a “on” y no funciona. No se encienden las lucecitas de la pantalla inicial. Decides buscar en el mogollón de cables que tienes detrás de la televisión. ¡Que lista! no lo has enchufado ni a la red ni a la televisión. Procedes a conectarlo. Cada cable a su adecuado enchufe. Ya está. La lucecita de su interior está encendida. Metes la cinta en la ranura que tiene el video. No intentes meterla del revés. No cabe. Le das la vuelta, encaja a la perfección. Ya tienes la película dentro. Te toca sintonizar. Buscas el canal del video, se ve lo que contiene la cinta. Le das al “play”. Aparece toda tu familia vestida de gala en el bautizo de tu primo. La rebobinas hasta que has llegado al inicio de la película. Ya la tienes preparada. Ahora buscas la película en el canal que antes tanto te ha gustado. Está empezada, no te importa. Coges el mando del video, ves que tienes muchos botones. No sabes cual utilizar. Tu vista divisa un pequeño botón rojo llamado “rec” interpretas que ése es el necesario. Pruebas, grabas y paras. Todo ha salido a la perfección. Sabes encender el video, grabar, parar y ver la película que has decidido. Sólo hacia falta un poco de intuición y sentido común.

1 - febrero - 2006; clase de Comunicación Escrita

17 de noviembre de 2006

Tal y como


Un día lluvioso. Con niebla. Con frio. Con cierzo. Con sueño. Con cansancio. Con ojeras. Con jersey de cuello alto. Con mirada cristalina. Con pensamiento claro. Con ganas de acabar. Con poca luz. Con trabajos. Con estudio. Conmigo.
Pero con ganas de hacer cosas. De dar clase. De salir a cenar. De salir por la noche. De terminar los trabajos. De recordar. De mojarme los zapatos. De mirar la luna. De ver las estrellas. De hablar inglés. De comprender el significado de las cosas. De cantar. De estar contigo.

13 de noviembre de 2006

"Las clases tecnológicas"


Érase una vez una clase tecnológica. En la que sólo se utilizaban ordenadores y no había papel para coger apuntes. Dónde el profesor daba sus clases mediante una exposición en Power Point. En la que la gente no atendía y se dedicaban a navegar por Internet. Dónde las sillas eran muy incómodas y todas las mesas estaban cojas. En la que no había calefacción en invierno, sino aire acondicionado. Y en la que en verano, no había aire acondicionado, sino calefacción. En la que desde la última fila no se veía la pizarra. Dónde aprendías a copiar los apuntes sin mirar al teclado y en la que tus dedos, cuando oías la voz del profesor, andaban solos por las teclas. En la que si te dormías se notaba cacho. En la que si hablabas, te oían aunque estuvieras susurrando.

En la que te podías pasar los apuntes por infrarrojos y leer los periódicos del mundo con solo pulsar “Favoritos – periódicos del mundo”. En la que si faltabas a clase se notaba mazo, y además, tenías que dar al profesor un “autógrafo” para que supiera que has asistido a clase. En la que si no atendías te perdías. Dónde todo parecía sencillo, pero no lo era. En la que si sabías aprovechar el tiempo, disfrutabas como una enana y se te pasaban los minutos volando. En la que cada vez me cuesta menos atender. En la que aprendo todos los días más de dos cosas nuevas. En la que se basa mi futuro. Si no estuvieran, no sabría en que gastar mi tiempo.

10 de noviembre de 2006

"El libro rojo de las marcas" - Luis Bassat -


"[...]Una marca es algo inmaterial e invisible, que califica, identifica y sobre todo, da un valor añadido. Es lo que el usuario o consumidor siente una vez ha satisfecho su necesidad con el producto. Imagínate que a la salida de unos grandes almacenes (Grancasa, por ejemplo) preguntamos a la gente que se acaba de comprar. Estoy seguro de que la mayoría de los que hayan adquirido un par de jerseys, camisetas, pantalones, no dirá que se los ha comprado en Hennes y Mauritz. Dirá que ha comprado en H&M. [...] Al igual que las personas, las marcas, nacen, crecen, se reproducen y, desgraciadamente, muchas mueren debido a su poca salud. No las podemos tocar, pero podemos seguir junto a ellas. No las podemos ver, pero podemos guardarlas en un rincón de nuestra memoria. Una marca puede ser la primera camiseta que te compraste en H&M por Navidad, o aquel regalo que te hizo una amiga de esa misma tienda.

Las películas memorables son aquellas capaces de transmitir unos sentimientos que pasan a formar parte de nuestra vida. ¿Hay alguien que viendo el póster de 'Casablanca' no se acuerde de aquellas inolvidables frases 'Tócamela otra vez, Sam' o 'éste puede ser el inicio de una nueva amistad'? Lo mismo tendría que suceder con una marca (H&M, por ejemplo). Al ver su logotipo o representación visual tendríamos que rememorar momentos íntimos de los cuales somos únicos y propietarios. [...]

Las marcas nos aportan beneficios. Uno de ellos es la confianza. Gracias a esta confianza, al efectuar una compra, no nos hemos de preocupar del estado del producto, calidad o de su lugar de procedencia, ya que éstos son fácilmente identificables mediante la firma del fabricante, que además, garantiza su constante evolución y mejora [...]"

VIVA H&M